¿Por qué las dietas no te funcionan?


Una dieta, dos dietas, tres dietas...¿Que si funcionan? Pues, psss...sí, más o menos al principio funcionan, pero cuando pasa un tiempo te estancas y cuando la dejas... Bueno, cuando la dejas vuelves a recuperar lo que perdiste con una rapidez pasmosa y, a veces, incluso ganas más. Tanto sacrificio para nada y te dan ganas de tirarte de los pelos y de volver a comer por todo lo que te has estado privando mientras hacías la dieta.

Y acabas asumiendo que tu gordura "es natural", que tu "eres así" y que lo tuyo no tiene solución. Sin embargo, siempre vuelves a caer en la tentación de probar con esa nueva dieta de la que te hablan. Y vuelta a empezar. "Pero ¿por qué las dietas no me funcionan?", te preguntas.

Hay varias respuestas:

1. Decía el profesor Grande Covián, en su libro "Nutrición y Salud", que"es más difícil cambiar los hábitos alimenticios de una persona, que conseguir que cambie de religión". Comprenderás que una dieta que te obliga a cambiar todos tus hábitos de un plumazo, no puede funcionar.

2. Puede que siempre escojas hacer dietas milagro, aunque sabes que esas nunca funcionan de verdad y que solo te sirven como plan de emergencia para caber en el vestido de la próxima boda, o porque te quieres poner el biquini.

3. Para colmo, después aparece el efecto rebote de las dietas restrictivas, que ralentizan tu metabolismo y cada día te resulta más difícil perder peso y más fácil ganarlo comiendo menos.

4. También es posible que no hayas sido capaz de perseverar en las dietas, pero claro, a ver quién es el guapo, o la guapa, que aguanta toda su vida comiendo a pase brócoli y pescado a la plancha, o de pesar hasta lo último que se va a llevar a la boca.

5. La motivación es esencial para tener éxito en tu objetivo. Si tenías una motivación importante y no lo has conseguido, es posible que esa motivación no fuera tan fuerte como para que dedicaras todo el esfuerzo que requería lo que querías conseguir.

6. Y, por último, tienes la publicidad, con ese bombardeo contínuo que va programando tu mente, no hacia lo correcto, sino hacia el consumismo también en alimentación.

Si, de una vez por todas, quieres que tu esfuerzo tenga la recompensa que te mereces:

1. Busca una motivación


3. Decídete y házlo

¿Qué cantidad son 200 calorías?

200 calorías pueden no parecer mucho, o pueden parecer muchísimo, según cómo se mire. WiseGEEK ha realizado un estudio sobre cuánto abultan 200 kcal. en diferentes alimentos. Este estudio viene acompañado de una serie de fotografías que resultan muy ilustrativas sobre el tema. Como ejemplo, hace referencia a 51 gramos de ositos de goma ¿verdad que no son nada? pues comparados, resulta que contienen las mismas calorías que 600 grs. de brócoli o que 3 huevos enteros.  Entre estas cantidades ¿cuál se parece más a una comida? El estudio compara 71 alimentos diferentes, organizados en un álbum fotográfico que va de menor a mayor densidad calórica. Visto así, comprobarás cómo un poquito de mantequilla o de chocolate, que "total, no son nada",  te van a parecer un pecado.


¿Es cierto que hay que comerse la fruta con piel?

La piel de las frutas y de las verduras está llena de nutrientes, pero también de pesticidas y de cera, con la que las bañan para darles brillo antes de venderlas, por lo que siempre hay que lavarlas o pelarlas antes de comerlas. Esos bonitos colores, con los que la naturaleza pinta las frutas y verduras, contienen pigmentos que poseen magníficas cualidades antioxidantes para protegerlas de los radicales libres, como el resveratol , por ejemplo, un antioxidante que se encuentra en la piel de la uva y de otras frutas. Sin embargo, no todos los nutrientes se encuentran en la piel, ya que tanto ésta como la carne de frutas y verduras contienen vitaminas, fibra y minerales, entre otros nutrientes. El licopeno, que da ese bonito color rojo a los tomates y a los pimientos, se encuentra por dentro y por fuera y las manzanas y las patatas, mantienen casi todos sus nutrientes después de pelarlas. Por lo tanto, podemos quitarles la piel sin perder más que una pequeña parte de los beneficios que nos aportan. 

¿Es verdad que el chocolate negro no engorda?


NO   es cierto que el chocolate negro no engorde, por lo tanto tampoco es cierto que se pueda comer libremente cuando se está a dieta. Es más sano porque al contener más cantidad de cacao, contiene algo menos de grasa, pero en realidad tiene casi tantas calorías como el chocolate con leche, más de 550 kcal. por 100 grs. 

"Diabulimia", un nuevo trastorno del comportamiento alimentario

Una gravísima combinación de diabetes y bulimia se está manifestando entre jóvenes inglesas que desean adelgazar.
http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2013/01/130118_salud_diabulimia_yv.shtml  

¿Sabías que comer y cenar con un refresco te engorda 12 kilos al año?

Mucho se habla últimamente de las consecuencias de beber refrescos azucarados, sobre todo de la obesidad y de que la obesidad conduce a  la diabetes, entre otras enfermedades. 

Comer y cenar bebiendo refrescos en lugar de agua, se ha convertido en un hábito para muchas personas, que no son conscientes de los efectos que un gesto tan simple puede producir en su salud. 

Resulta paradójico que haya quienes sustituyen el azúcar del café por sacarina después de haberse tomado un refresco, ya que una lata de 330cc de refresco contiene 33grs de azúcar. Si tomas una lata en la comida y otra en la cena, habrás añadido a tu dieta diaria 280kcal, más o menos la misma cantidad de energía que consumes cuando caminas 2 horas, vas al gimnasio durante 1 hora y 40 minutos y juegas al tenis durante 1 hora. Y el mismo resultado se aplica al consumo de 2 tercios de cerveza o de un cubalibre al día.


Machacarse haciendo ejercicio para quemar un par de latas de cerveza o de algún tipo de refresco, no es algo que habitualmente se haga, así es que, esas 280kcal de más, que se consumen cada día, hacen un total de 102.200kcal en un año. Traducido a kilos, algo tan tonto te puede hacer engordar 11 kilos y 355grs. ¿Crees que merece la pena?

Si quieres adelgazar, trágate una lombriz o haz una dieta milagro

Un año la Dukan, otro la de la alcachofa, antes fue la de Atkins y la última, la de este año, se llama Flash (la última dieta protéica de moda). Como si la alimentación fuera una moda, parece que hay que cambiar de dieta cada año, como el largo de la falda.

No importa que los especialistas en nutrición adviertan sobre los riesgos que las dietas milagro entrañan para la salud y de que no tienen ninguna base científica, porque eso parece no importar a cuantos se atreven a seguir este tipo de dietas una tras otra.  Una tras otra, sí, porque se vuelven adictos a las dietas cuando notan que no funcionan y que en cuanto las abandonan vuelven a recuperar el peso que perdieron. Y si una no funciona ¿cuál es la solución? ¿seguir a pies juntillas los consejos de su dietista? Noooooooooo, "vaya rollo, no me dejará comer nada de lo que me gusta", piensan. Así es que les parece que la solución es probar con otra dieta de moda, porque "la última que ha salido seguro que sí funciona".  

Cuántas veces habremos oído eso de "¿has probado la dieta...?es estupenda, esta funciona de verdad y además te enseña a comer". Siempre me ha hecho gracia eso de que una dieta milagro "enseña a comer", pero claro, a la hora de vender nos pueden decir cualquier cosa, porque, lo creamos o no, las dietas milagro no están creadas para mejorar la salud de nadie, sino para ganar dinero y los publicistas están para eso, para hacernos creer en las bondades de lo que nos venden. Y lo más gracioso de todo es que uno, hasta llega a creerse que está comiendo lo que quiere, aunque la dieta consista en alimentarse un día entero a base de pollo, de melocotones o de sopa de tomate.

El caso es que dietas milagro las hay para todos los gustos y que cualquier persona espabilada puede inventar una, ya que el único logro que persiguen es la pérdida de peso. Que sean más o menos agradables o  más o menos sanas, es lo de menos. Para muestra, además de las tan conocidas en la actualidad, a principios del siglo XX un estadounidense creó una dieta que consistía en masticar y escupir (Las dietas más extrañas de la historia) y por la misma época se publicitaba otra en la que había que tragar huevos de lombrices "solitaria", que ya se encargaría la lombricita (que podía llegar a medir hasta 9 metros y producir unos efectos nada agradables) de adelgazar a quien la hospedaba. Y lo sorprendente es que tenían sus seguidores, igual que las de ahora. 

Y yo me pregunto si no les resultaría más fácil y agradable hacer una dieta equilibrada en la que pudieran comer de todo y con la que -además- mejorarían su estado de salud, pero parece que hay quienes disfrutan sufriendo con la moda y arriesgando su salud hasta límites insospechados.